octubre 24, 2005

TENGO GANAS DE VOLAR

Tengo ganas de volar… Salir disparada desde el centro de la tierra hacia un punto cualquiera en la inmensidad del universo. Como un ave abriendo las alas y disfrutar del viento sobre mi cara sin importar el rumbo.

Mi único guía será el sol aguardando por mí al caer el atardecer.

octubre 22, 2005

DUDE… I NEVER THOUGHT THAT'D HAPPEN TO ME…

Nunca pensé que me fuera a pasar a mí. Jamás cruzó por mi mente, ni vagamente, la idea de que eso lo fuera a vivir yo y nadie más. En mi mundo perfecto, en mi burbuja de cristal no se podía concebir que ni en las más remotas circunstancias yo fuera ser la culpable de semejante estupidez.

Cuando era pequeña, mi familia y yo íbamos de compras a los Estados Unidos. Ya saben, esos típicos días maratónicos en los que no descansas hasta que has acabado de sondear bien el terreno, comprar en las mejores baratas, acabarte todo tu efectivo, sobregirar la tarjeta de crédito y hasta casi vender tu alma al mismito diablo con tal de obtener aquella blusa tan linda que se vería perfecta con el par de pantalones que adquiriste en la ganga pasada.

Al terminar el día, agotadas de tanto caminar pero con la satisfacción de haber obtenido lo que tanto habías buscado en la cara. Esa sonrisa semi-dibujada en el rostro que irradiaba un placer inigualable al mismo tiempo de que los ojos se iban cerrando lentamente al caminar hacia el carro. De pronto, la superficial alegría se borra de nuestros rostros al escuchar las palabras de mi madre:

Mamá: “Nos robaron el carro! Gordo… nos los robaron, te dije que no lo estacionaras ahí!”

Mi papá totalmente relajado, “jactándose” de la situación con esos ojos de niño travieso nomás responde.

Papá: “Mujer, estamos en el segundo piso y no en el primero”

Sí mis queridos lectores, eso me sucedió a mi el día de hoy. No pensé que alguien se hubiera querido robar mi carro pero lo que si estaba segura es que no lo encontraba. Llegué al centro comercial con mi roomate, cada quien en su carro porque teníamos que ir a otros lados después de las compras y sin poner atención, cada una se bajó de su vehículo platicando acerca de las futuras adquisiciones para la tarde.

Terminé mis compras y salí apurada para cortarme el cabello… “Dude, where’s my car?” siempre pensé que era una película demasiado estúpida pero la tuve que aplicar. Caminé y caminé y ni rastro de mi Sentrita hermoso. Pensé en preguntarle a seguridad pero me dio vergüenza decir: “I’m sorry officer, I think I’ve misplaced my car!” decidí hablarle a mi roomie y por supuesto la sarta de majaderías:

Roommie: “Qué pendeja estás!, no puede ser que no te acuerdes, te sales por “Le Madeleine”, cruzas la calle y ahí luego luego a tu derecha.”

Intenté seguir las instrucciones pero… fueron en vano, perdí mi cita para el corte de cabello y decidí comer en el mall con mi roomate. Terminamos de comer y por supuesto le dije que ni de chiste me iba sin ella porque necesitaba encontrar mi carro.

POR SUPUESTO… no encontramos el carro hasta después de veinte minutos… tanto que me pendejeó y ni ella lo encontró.

octubre 21, 2005

COMO TE EXPLICO?

Durante estos últimos días, me he dado cuenta de que tan diferente pueden ser las personas unas de otras. Se que es una declaración bastante obvia sin embargo, llegan ciertos momentos específicos en los que dices “Definitivamente no me estás entendiendo!”. Y no es que esté pidiendo que todo mundo me capte la idea luego luego pero en cierto modo puedes al menos estar en un mismo canal de comunicación.

Aquí es cuando veo la importancia que tiene la educación y cultura dentro de un medio de comunicación ya que si éstas dos no se encuentran sintonizadas, no es posible llegar a dar a conocer un mensaje a tu interlocutor.

Todo esto que estoy explicando, tiene un punto, de eso estoy segura, pero lo tengo que desarrollar poco a poco, nomás ténganme tantita paciencia.

Hoy en día, es muy fácil conocer a gente de todas partes del mundo. Por ejemplo, yo tengo amigos: mexicanos (POR SUPUESTO!!!), norteamericanos, libaneses, colombianos, ecuatorianos y no… no estoy cantando la canción de N.O.R.E. Simplemente lo hago por mencionar algunas de las diferentes nacionalidades con las que me he llegado a topar en algún momento de mi vida. Cada una de esas culturas se compone con personas de diferentes formas, tamaños, colores y sabores.

Con cada uno de ellos tengo una relación muy especial y no quisiera estereotipar pero aquí van dos escenarios distintos que se aplican a la mayoría de la gente (puede haber sus excepciones lo puedo asegurar):

Los latinos “a huevo” que a los dos segundos de conocernos ya estamos con camaraderías, ya saben, ese sabor latino que tenemos en la sangre en la que si alguien te dice: “Soy de ____________” (Fill in the blank cualquier país al sur de la frontera de Estados Unidos) lo abrazas, lo saludas de “becho y apapacho” y después de una o dos cheves (o 3 o 4 o 5 o de plano ya el sixito platicador) se convierte en tu amigazo del alma el cual termina comprendiendo toda la sarta de tragedias y/o desamores que le platicas a lo largo de esa peda.

Los americanos (al menos los que he conocido últimamente), es un rollo totalmente distinto. Yo en lo personal, me trato de llevar con ellos de la misma manera que con mis amigos mexicanos, de pellizco y nalgada por supuesto. PERO estos muchachillos no están acostumbrados a ese tipo de amistades y comienzan a orientar sus intereses de manera sexual (no digo que a los latinos no se les crucen esas ideas por la mente, si ya me la sé que son bien calientes también, pero al menos saben establecer amistades amigo-amiga).

Todo este sermón que me acabo de aventar es solamente el fundamento o base de lo que voy a contar a continuación.

Aquí en Estados Unidos tengo un amigo con el que me llevaba súper bien, americano o pa’ que me entiendan mejor, un gringuillo, el clásico gringo. Empecé a salir con él cada caída de casa y la neta si me la pasaba bastante bien con él. De repente… las cosas empezaron a cambiar de tal manera que el comenzó a tener más tiempo para salir conmigo (para que se den una idea en un año que lo conozco, la primera salida formal fue hace dos semanas y desde entonces hasta la fecha lo he visto más durante estas últimas dos semanas que durante todo el año que tenía de conocerlo).

Para bien o para mal, empecé a hablar por teléfono con él casi a diario Y QUE ME VOY DANDO CUENTA DE UNA COSA… SIEMPRE HABLA DE LO MISMO. No me había dado cuenta antes porque para cuando volvía a llamarme ya se me había olvidado la conversación anterior pero ahora… en verdad se está volviendo un calvario para mí.

Vivió en Hawai cuando tenía 20 años (hoy tiene 28) Y TODO LO RELACIONA con esa área del mundo: “See this sunset… imagine more trees, and that’s Hawaii”, “In Hawaii, the people like to eat this stuff”, no es broma que si le digo que me acabo de tirar uno me diría “That’s the way they fart in Hawaii”. Ah! Y su segundo tópico de conversación es la música country… no tengo nada en contra de ella pero NO ES MI MUNDO realmente.


Le comenté mi caso a mi roomate y a otro amigo gringo. Mi roomate no me creía hasta que me puse a correr apuestas con ella de que en esa conversación hablaría de esos dos temas y POR SUPUESTO QUE GANE. Mi amigo gringo, definitivamente me dijo que no piense que todos ellos son así porque #1 la música country sucks terminando su consejo con un breve sarcasmo: “By the way Tita, I love Hawaii”.

A este batillo, desde un principio le dije que nomás amigos. El siempre responde a eso “I know we are just friends”… por supuesto que me ha tratado de besar en varias ocasiones, me manda canciones country por msn (de amor por supuesto) y en ocasiones me cuestiona el porqué me habla un amigo del trabajo. Ya le dije que así me llevo con mis amigos mexicanos también que no quería que se confundiera y a pesar de haber sido tan clara con él, no me ha dejado en paz. Creo que ya me esta asfixiando…

Este es un caso específico en donde se aplica mi afirmación al inicio de este escrito. La educación y la cultura influyen mucho para poder dar a conocer un mensaje a tu interlocutor. Este amigo, definitivamente no me entiende. Se lo dije en inglés, con lenguaje mudo, con palabras que en cualquier nivel de educación se pueden entender y que pueden atravesar tu corazón sin piedad como: “I’m sorry, I only want you as a friend and nothing else. There is no way I can see you as my couple” y a pesar de ello, NO ME ENTIENDE!

Como diría un amigo mío: “Cómo te explico que… estás bien pendejo?” Neta… que gacha me oigo, pero por más directa que quise ser, no me entendió.

octubre 13, 2005

TU RECUERDO

Recuerdo el primer momento en que te vi. Mis ojos se clavaron en los tuyos y desde ese mismo instante supe que estábamos destinados a compartir juntos nuestras vidas. Me tomaste entre tus brazos y me estrechaste estremeciendo mis entrañas… sonreí. Me sentía segura, yo ya era parte de ti.

Pasaron los días, los meses, los años… permanecíamos unidos desde hacía ya algún tiempo. Cualquier pretexto aprovechábamos para acompañarnos el uno al otro. Si no era por las mañanas para disfrutar juntos el desayuno, por las tardes observábamos nuestros programas favoritos en la tele, y ya al caer de la noche, me deseabas lo mejor con un fuerte beso que me dejaba descansando por las siguientes horas en los brazos de Morfeo.

Recuerdo… ¿recuerdo? sí, creo que sí lo recuerdo bien…

El mejor minuto del día era aquel en el cual, al despertar al alba y abrir mis ojos te encontraba sentado a mi lado saludando con tu mirada llena de amor y tus palabras de afecto: “¡Buenos días mi Chinita!”.

Recuerdo aun aquellas tardes cuando salía a caminar por el parque, encontraba tu regordeta silueta sentada en una de las bancas esperando… no se qué, tal vez solo pensando o aguardando el momento en el que yo llegara a darte un fuerte abrazo y decirte lo mucho que te había extrañado durante las cortas horas de mi ausencia.

Varias noches visitamos una plaza, tomados de la mano… ¿Cómo lo puedo olvidar? Siento que apenas fue ayer cuando los dos estábamos juntos. Jamás me cruzó por la mente que este lazo tan especial pudiera ser arrebatado tan de repente. ¿Quién fue la persona que te alejó de mí? ¿Quién se atrevió a robarte de mi vida sin siquiera advertirme lo mucho que iba a sufrir el verte partir? ¿Acaso fuiste tu quien decidió marcharse?

Recuerdo que traté de hablarte durante todo este tiempo no me contestaste. Intenté varias veces discutir la situación contigo pero nunca estuviste disponible para mi. Tu cama vacía, ya no vienes más, ¿Qué fue lo que pasó? ¿Fui yo la que falló?

Pensé que eras diferente a los demás pero ya me di cuenta que no es así. Todos llegan a ese punto en el cual se van sin voltear atrás. Muchos dicen que quieren estar contigo y al fin de cuentas terminan yéndose a otro lugar en donde jamás será posible encontrarlos.

He notado que de vez en cuando intentas hablar conmigo, estoy dormida casi siempre. Creo escuchar tu voz pero en mi letargo es imposible levantarme a terminar la breve conversación. En ocasiones, me siento mal de no haber atendido prontamente a tu llamado pero… entiéndeme, ¡Es tan difícil aceptar lo que pasó!

Aunque he ido varias veces aquella plaza, no logro encontrarte. Sé que estas cerca, y estoy segura de que me ves cuando paso frente a donde hoy estás pero… ¡Soy tan cobarde! No me atrevo a tocar a tu puerta porque se que nadie más responderá. Esa puerta jamás se abrirá…

octubre 02, 2005

NO SE OLVIDA...


¿Mi nombre? No lo puedo dar… preferiría mantenerme en el anonimato si es posible. No es que yo haya sido una pieza clave para el movimiento, sin embargo las declaraciones que estoy a punto de revelar pueden poner en peligro a mi familia y a estas alturas no estoy dispuesto a ver sufrir nuevamente a alguien a quien quiero.

Lo sé, ya han pasado más de 30 años desde que pasó, sin embargo, no lo he podido superar. He aprendido a vivir con ello, es verdad, pero eso no quiere decir que el sufrimiento que presencié en esos momentos haya abandonado mi corazón y mi alma después de todo este tiempo.

Comenzó como un conflicto estudiantil que duró durante varios meses y acabó como una masacre nacional en la cual, según la versión oficial, los principales culpables fueron sus propias víctimas. ¡Mentira! Creo que estoy mintiendo… más bien siento que jamás acabó. Terminó con las vidas de muchos, es cierto, pero las ideas que se expresaban en esa manifestación nunca lo hicieron.

Recuerdo que era una tarde de otoño frente a la plaza, más de 180,000 personas se encontraban escuchando lo que los líderes tenían que expresar. Gente de todas las edades ahí reunidas sin esperar lo que estaba por suceder.

Detalles de lo que pasó, no recuerdo o más bien no lo quiero recordar. Por más que intento aclarar mis pensamientos de ese día no lo he podido lograr. No sé si estuve inconsciente por unos minutos, por unas horas o simplemente he decidido tener una laguna mental psicológica.

Escuché estallidos, impactos de bala, gritos… Gritos en los cuales se escapaban las almas de los que ahí murieron. Veía gente uniformada, civiles con armas, personas tiradas en el piso o lo que yo en aquel momento pensé que eran personas. Olor a pólvora y decepción me intoxicó, no se si salí corriendo o si ayudé a levantarse a alguien o si tal vez hice las dos cosas al mismo tiempo.

¿Mis amigos? Jamás supe de ellos, creo que los vi tendidos sobre el pavimento pero alguien me forzó a abandonar la plaza y me dijo que si declaraba lo que había visto ahí me arrepentiría. Salí corriendo, de eso si estoy seguro. Como si corriendo rápidamente podría escapar de lo que cada instante de tiempo se convertía en pasado. Pero no lo logré, cada vez que miro hacia atrás, el recuerdo me sigue persiguiendo.

Intenté ir a ver a los cuerpos, para ver si encontraba a alguien de los que estaban conmigo unas horas antes. No vi nada y a su vez vi de todo. Hombres, mujeres… ¡Mujeres embarazadas y niños! Tendidos sobre las planchas. Familias enteras llorando a sus seres queridos.

Alcancé a escuchar que el médico forense le dijo a una mujer que a cambio del cuerpo de su hermano, debería afirmar que las causas de muerte habían sido distintas a la verdad. ¿Cómo es posible que ante el dolor de una persona, alguien se atreva a decir tal cosa con tal de encubrir a los responsables de semejante atrocidad?

Quise protestar pero… la última vez que vi protestar a alguien terminó en lo que en ese momento estaba viviendo. No estoy dispuesto a pasar por ello nuevamente. Yo se que sueno cobarde, pero si hubieran visto lo que yo viví ese día tal vez hubieran hecho lo mismo.

Me hubiera gustado decirles que ayude a mucha gente, que me enfrenté a los que hicieron eso, que continué con la lucha para mantener los ideales vivos. Pero esa noche en la plaza… esa noche en la plaza acabó conmigo… para siempre.